Artículo de divulgación
Este tipo de textos se utiliza
principalmente para hacer una exposición escrita de un tema sobre el cual se tiene
suficiente dominio. Se entiende como un
texto de mediana extensión, sobre un tema de interés focalizado o generalizado,
escrito con estilo ameno y ágil, lenguaje adecuado (técnico, si es científico)
y enfoque claro y definido. Aunque la
presentación del artículo debe dejar clara la perspectiva teórica que lo
sustenta, no tiene pretensiones de ensayo, de crítica o de relatoría.
El artículo puede variar su forma, su extensión y su
objetivo; bien puede utilizar un lenguaje técnico o coloquial y contener
interpretación, valoración o explicación de hechos, ideas, estudios o
producciones. El articulista debe hacer
notar la trascendencia del tema, actualizándolo y humanizándolo de acuerdo con
el público destinatario.
Los pasos para realizar un artículo de divulgación son los
siguientes:
-
Elección
del tema. Debe ser actual,
trascendental, interesante, de amplio dominio por parte del articulista. Debe tenerse en cuenta, también, que haya
fuentes suficientes para realizar el texto.
El tema debe ser tan amplio como para generar discusión, novedoso para
que despierte interés y, al mismo tiempo, claramente delimitado para que pueda
tener forma.
-
Asunción
de enfoque. El
articulista debe tener claro cuál es su punto focal. Esto le ayudará a decantar y filtrar la
información, elegir con criterio claro las fuentes de información y no
extenderse en miradas desde otras perspectivas, saberes o enfoques; en último
término referenciarlos, pero no ampliarlos.
Los enfoques pueden ser formativo,
es decir, desde la pedagogía, la didáctica y la psicología educativa; médico, o sea, desde la medicina, la
enfermería, la odontología; económico, es decir, desde la
administración, la economía, la contaduría; legal,
desde el derecho y las ciencias políticas, o de otro tipo, según el caso.
La
elección del enfoque depende, en gran medida, del destinatario, pues es
bastante difícil escribir un artículo de divulgación sin tener claridad a quién
va dirigido, pues bien puede ser un público ignaro, básico o experto, y, en
cada caso, el enfoque puede cambiar, así como el lenguaje y la estructura.
-
Mapa
del texto. Debe realizarse un
mapa mental del texto y trazar luego el esquema por escrito, de manera que,
como en una carrera de observación, haya un lugar donde empiece, un lugar donde
termine y un recorrido definido. Esto
ayuda a evitar divagaciones, ejemplificaciones innecesarias y extensiones
interesantes pero impertinentes. Además,
ayuda a trazar ideas con mayor propiedad y darle cuerpo al texto con más
agilidad.
-
Lluvia
de ideas. Las ideas para la
presentación de un artículo de divulgación deben ser claras, coherentes y con
sustentación bibliográfica actual, autorizada y pertinente. Se trazan sobre el mapa previo y se
constituyen en las ideas centrales de cada párrafo. Debe tenerse en cuenta que en un artículo de
divulgación no interesa tanto lo que el autor del mismo opina sobre determinado
tema, sino que es una exploración guiada del estado del arte de un asunto,
desde una lente definida por el autor.
Es
cierto que éste tiene la libertad y la autonomía para la escogencia de las
fuentes, la organización discursiva y la delimitación conceptual, es decir, el
análisis es previo a la realización del texto y allí quedan expresados de forma
implícita los resultados de éste. No
debe perderse de vista, tampoco, que el lector tiene otras opciones para
ilustrarse sobre el mismo tema, de tal suerte que la presentación debe ser
coherente, cohesionada, clara y convincente, pero no excluyente ni absolutista.
-
Redacción. Después de la lluvia de ideas,
su clasificación, su fusión y su filtración, es necesario ampliar y desarrollar
cada una, convirtiéndolas en párrafos y dándoles la forma de causa-efecto,
comparación, enumeración, definiciones, ejemplificaciones o cualquiera otra que
corresponda a la estructura, el interés y la forma del texto. Si se citan apartes de otros autores es
necesario e ineludible referenciar debidamente la fuente, de acuerdo con las
normas vigentes, y reconocer los créditos de las fuentes que no se citan de
forma directa.
-
Revisión
y reescritura. Todo
texto merece una reescritura por parte del autor o autores, preferiblemente
unos días o semanas después de la redacción inicial. El tiempo permite una especie de olvido y
limpieza, de tal manera que luego se pueden ver más claramente las
incoherencias, los vacíos, los excesos o las impertinencias en el texto, ya sea
en el lenguaje, en la organización discursiva o en el contenido.
-
Publicación. El medio de publicación depende del
destinatario. Puede ser en papel impreso,
en formato óptico o en la web. Casi
siempre, cuando son artículos especializados, resultados o avances de
investigaciones, la publicación se realiza en revistas igualmente
especializadas, ya sean de circulación local, regional, nacional o internacional. Para proceder con la publicación es necesario
cumplir los requisitos establecidos, tanto de forma como de contenido.
Es
posible que el artículo sea escrito para un objetivo muy concreto que no
incluye la publicación sino la circulación interna en una institución o entre
ciertos individuos. Es decir, su
objetivo es la divulgación, pero no está necesariamente circunscrita a la
publicación.
Bibliografía
Serafini, María
T. (1995). Cómo redactar un tema. Barcelona,
Paidós.
Instituto
Cervantes. (2007). Saber
Escribir. Madrid, Aguilar. 513 p.
Parra, Marina. (1996). Cómo
se produce el texto escrito. Bogotá,
Magisterio. 154 p.
Pérez, Sergio. (2007). El Hombre y los Avatares de la Interpretación. En : Lengua
y Cultura 2. Tipologías Textuales Aplicadas.
Medellín, UPB. p. 29-37.
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