El resumen

 RESUMEN
“EL EMILIO O EN LA EDUCACION”
(Juan Jacobo Rousseau)


Inicialmente el autor nos enseña,  que el creador de la naturaleza hace las cosas a la perfección, pero que es el mismo hombre quien la destruye, obligando así a la tierra a producir cosas que no puede. Por ejemplo a que un árbol dé un fruto distinto, de manera ilógica tratando de esforzar a la naturaleza más de lo que esta nos puede dar. De acuerdo a esta afirmación, se debe entender que el autor se refiere a que DIOS el creador, a través de la naturaleza genera la vida y naturaleza hace las cosas a la perfección, sin embargo es el mismo hombre que se encarga de desnaturalizar inclusive al hombre, obligándolo a perder algunas de esas características naturales. Es por ello entonces que llegamos a perder nuestros propios ideales, cultura, raza y costumbres. Olvidando por completo el ser que fuimos y legado que dejaron nuestro antepasados para convertirnos en un ser inútil que no entiende que a diario se destruye el mismo. 

Posteriormente Rousseau busca resolver esta supuesta contradicción y trata de demostrar cómo es que el hombre natural puede vivir en esta sociedad, la misma  que requiere que ese hombre natural pierda o controle algunas de esas características naturales, específicamente, el egoísmo que lo impulsa a sacrificar todo interés ajeno en beneficio del propio. Esto quiere decir que toda sociedad tiene que elegir entre crear un buen ciudadano o un hombre, al parecer es simple pero en realidad suele no serlo lo afirma el autor, puesto que un hombre es la misma inútil especie que ha venido evolucionando a través del tiempo y destruyéndose a sí mismo. A diferencia del ciudadano educado el cual entiende a fondo las problemáticas de la sociedad y sabe que la mejor manera de salir de la ruina total de un país es formándose como ciudadano que le aporte beneficios a la comunidad.


A partir de esto el autor, desarrolla su propio punto de vista y su planteamiento en el que propone y reflexiona que el problema central de la educación es la contradicción entre el hombre natural y la necesidad social o por lo menos, el reconocimiento y aceptación de los derechos de otros y que  las instituciones sociales son aquellas que mejor pueden desnaturalizar el hombre, quitarle su existencia absoluta para reemplazarla  por otra relativa  y transportar en el yo dentro de la unidad común. El autor considera también que el ser humano al nacer es débil y torpe no cuenta con nada, por lo que va a necesitar fuerza e inteligencia para compensarse y esto lo encontrará únicamente en la educación que le ayudará a salir del estado sensible  desde su nacimiento.


De acuerdo al análisis de la lectura, es importante hacer mención que para el autor, existen tres tipos de educación:

La primera llamada educación de la naturaleza, referida al desarrollo de nuestros órganos y las facultades que lleva cada persona. La segunda llamada educación de los hombres que comprende el uso que aprendemos a hacer de las facultades o desarrollo por medio de sus enseñanzas y la tercera llamada educación de las cosas, la cual consiste en la experiencia que se tienen de los objetos que nos afectan. A través de estas tres clases de educación, se puede mencionar que la primera no depende de nosotros ya que la misma está determinada desde el nacimiento; así mismo la tercera está sujeta en mayor o menor grado al azar, mientras que la segunda en cambio, es el campo propio de la labor del maestro y depende de la relación que se establezca entre quien educa y quien es el educado.


Para Rousseau EL EMILIO es un tratado sobre la bondad original del hombre, en el pasaje inicial de EL EMILIO dice que todo lo que procede del autor de las cosas es bueno, pero todo se degenera en las manos del hombre. En relación al hombre, Rousseau tiene como principio que los primeros movimientos de la naturaleza son siempre rectos, no existe ninguna perversidad original en el corazón humano. Nacemos como seres dotados de sensibilidad y por eso establecemos relaciones con los objetos externos, las cuales están sometidas a un proceso de maduración, estas disposiciones espontaneas, antes de ser alteradas por las costumbres y opiniones humanas, constituyen lo que Rousseau llama “naturaleza”. 

La naturaleza es muy buena, el mal procede de la acción que el hombre ejerce contra ella; para Rousseau, el ideal de la educación natural. Todo lo que no poseemos por nacimiento y de lo cual tendremos necesidad cuando seamos mayores nos lo proporciona la educación. Esta nos viene o de la naturaleza, o de los hombres, o de las cosas. Como la naturaleza es buena y origen de todo bien, el ideal educativo consiste en tomar su desarrollo únicamente para fines educativos y pedagógicos, adecuando a esta hermosa madre tierra llamada (NATURALEZA) la educación.


LIBRO 1
El niño nace ignorante, privado hasta del sentido de su existencia, pero capaz de aprender. Con el nacimiento comienza la educación. Esta se realiza mediante la experiencia del mundo ligada al uso de las funciones y de los sentidos. La actividad es la primera escuela del niño, la ley natural que se debe respetar. Cuanto mayor sea la actividad, mayor será la experiencia formativa. Al niño se le debe dar toda la libertad de movimiento posible sin fajas, ataduras o vestimenta que impidan cualquier movimiento natural, ya que no le causara ningún daño y además es antinatural. 
Para Rousseau también es antinatural la conducta de las madres que no quieren ocuparse de sus hijos, en el cuidado y control de crecimiento, lo considera una mala costumbre. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza. Esta mala costumbre engendra otras todavía peores. No contentas de haber teniendo el descaro digámoslo así dejando de criar a sus hijos, las mujeres dejan de querer dejan de querer tenerlos evadiendo esta responsabilidad, ahora ven un mundo más simple sin hijos. La consecuencia parece  natural, Pero desde el momento en que la maternidad empieza todo empieza a ser molesto o desagradable para la sociedad en común, es entonces cuando llega el momento donde las madres como sea quieren liberarse de ella.

Volviendo a la educación del recién nacido es importante evitar dos extremos. Imponerles nuestra voluntad y que ellos nos impongan la suya, Rousseau lo resume llamándolo así las cuatro máximas: Los niños no tienen suficientes fuerzas para todo lo que requiere su naturaleza. Dejémosles usar todo lo que ésta les concede, sin temor ninguno a que abusen, no sabrían hacerlo. Se les debe ayudar y suplir en lo que les falta, sea en inteligencia sea en fuerza, siempre en algo que responda a una necesidad física. Al ayudarles, tener en cuenta la utilidad real, sin conceder nada a la fantasía ni al deseo injustificado. La imaginación no los atormentará si no se la hace nacer, porque en esta edad no es natural. Es por ello que, conviene seguir atentamente sus manifestaciones. Estando en una edad en la que el disimulo no es posible, se podrá distinguir fácilmente los deseos procedentes de la naturaleza o los que aprenden de otra persona.

LIBRO II
LA PRIMERA INFANCIA 


En este libro el autor, trata la educación en el periodo de la infancia hasta los 12 años y lo inicia insistiendo en la idea que no se debe cuidar ni proteger a los niños de manera excesiva. En la educación de los niños hay que seguir en todo a la naturaleza. Se evitarán por eso los cuidados demasiado solícitos y las comodidades excesivas, la naturaleza educa a través del dolor. El niño ha de superar determinadas fiebres y dolencias. Una precaución exagerada contrariaría el camino que la naturaleza sigue para fortalecerlos, de lo que se seguirá la debilidad permanente del niño. Rousseau explica que la primera educación del infante tiene lugar por las sensaciones. En el principio de la vida, cuando la memoria y la imaginación están todavía inactivas, el niño sólo atiende a lo que impresiona realmente sus sentidos: siendo las sensaciones el primer material de su conocimiento, ofrecérselas de modo conveniente es preparar su memoria para que un día ofrezca el mismo orden a la inteligencia, preparando su memoria. 

Posteriormente se entiende que el niño quiera tocar todo, manejar todo, por ello no se debe regañar ni gritar bloqueándoles por completo ante esta inquietud que ellos tienen, Puesto que esta misma inquietud les proporciona un modo necesario de aprender. El aprender por si mismos entendiendo la naturaleza, aprender a sentir el calor y el frío, la dureza, la suavidad, el peso y la ligereza de los cuerpos; y aprender así mismo también a juzgar de su tamaño, de su forma y de todas las cualidades sensibles, mirando, palpando. Es que todo esto es sumamente necesario y conlleva a que el niño crezca con 3 ideas fundamentales (La reivindicación de un estatuto y unos derechos propios de la infancia, el concepto de la educación negativa y la educación de los sentidos por percepción y captación propia del infante).

LIBRO III
LA SEGUNDA INFANCIA



Este periodo se extiende entre los 12 y 15 años. Dice Rousseau que el tercer estado de la vida del niño es una edad que se aproxima a la adolescencia sin ser todavía la pubertad. Esta etapa se tiene que aprovechar muy bien. Es un momento de fuerza, las energías del cuerpo y del alma exceden las necesidades y los deseos. Esto desaparecerá con el inicio de la pubertad. Se dedicara a la instrucción: exploración del ambiente natural con un método activo, adquisición del sentido de lo útil, iniciación en el trabajo y en las relaciones sociales que este lleva consigo un afinamiento de la capacidad de juzgar. Entre todas las cosas que se puede enseñar a EMILIO en este periodo, se elegirán aquellas cuya utilidad inmediata pueda entender no puede comprender las relaciones morales pero si tiene el sentido de lo útil. Esta noción será el punto de apoyo de la enseñanza. Con preguntas y respuestas el educador tratara de mantener despierta la curiosidad, sin satisfacerla nunca por completo.

La primera tarea que realiza EMILIO es la exploración del ambiente natural pero siempre por un medio activo. El preceptor procurara que los hechos naturales despierten la curiosidad de EMILIO, bastara una pregunta para que reflexione y termine por encontrar la solución; si sustituís en su espíritu la autonomía de la razón, el no razonara nunca. EMILIO ya es capaz de entender lo que será útil para su felicidad física. La utilidad seleccionara el contenido de la instrucción y será un buen resorte para motivar y dirigir los pasos de EMILIO, con algunos experimentos que su preceptor le hace vivir a propósito EMILIO descubre la utilidad de la astronomía y la química. Rousseau piensa que EMILIO a esta edad solo debe conocer y manejar el libro ROBINSON CRUSOE ya que en el aprenderá como encontrar en la naturaleza lo útil para la vida.  Es así entonces que EMILIO debe conocer las artes industriales, en las que diversos sujetos se dividen el trabajo. Se introducirá de esta manera en el mundo de las relaciones sociales, pero no todavía en su aspecto, moral. 

Como trabajar es un deber indispensable para el hombre social EMILIO aprenderá un oficio (aunque por su patrimonio no le haga falta) será carpintero, también entenderá la función de la moneda. Hace años EMILIO solo tenía sensaciones ahora tiene ideas, antes sentía, ahora juzga. En la sensación el sujeto es pasivo, en el juicio es activo, y con la actividad aparece le posibilidad del error. Lo mejor sería no juzgar, como no es posible enseñaremos a EMILIO a juzgar bien, la mejor manera de aprender a juzgar es la que tiende a simplificar más nuestras experiencias y a permitirnos prescindir de ellas sin caer en el error. 

Concluyendo el libro termina, con un retrato de EMILIO de 15 años EMILIO tiene pocos conocimientos, pero los que tiene son verdaderamente suyos, porque no sabe nada a medias. EMILIO tiene conocimientos naturales y puramente físicos, conoce las relaciones esenciales entre los hombres y las cosas, pero no las relaciones morales entre hombre y hombre. EMILIO es templado, paciente, resuelto, lleno de coraje pero su imaginación no está agrandada, no sabe lo que es la muerte. No tiene vicios, o muy pocos como todos los hombres, tiene el cuerpo sano, las manos y piernas agiles, el espíritu justo y sin prejuicios.


LIBRO IV

Casi a los 15 años EMILIO entra en la adolescencia, época de notables cambios fisiológicos y morales; con la pubertad se despiertan las pasiones y la voz de la conciencia, ha llegado el momento de la educación moral y comenzara a pensar en la formación de una futura familia. Después de los primeros 15 años los diferentes signos anuncian la pubertad: La inquietud de las pasiones; Los cambios de humor; Se altera la fisionomía, se puebla le barba, cambia la voz; por los ojos se asoma al exterior el encendimiento del alma; La cercanía de una mujer produce ahora un estado de turbación y timidez. A Rousseau no se le escapa la importancia del periodo evolutivo que conocemos como pubertad. Las pasiones no tienen un arraigo natural en el corazón del niño. Con la llegada de la adolescencia las pasiones están en el corazón de EMILIO y su educación ya no se podrá eludir, pero hay que tener cuidado. Se debe procurar que la inocencia infantil dure lo más posible. La pubertad se adelanta antinaturalmente cuando se pretende retrasarla. El único medio para conservar la inocencia de loa niños es que quienes los rodean la respeten y la amen. Si falta esta condición, todo disimulo será inútil.

Es así como entonces, la aparición de la voz de la conciencia marca en EMILIO la entrada al mundo moral. Antes bastaba con la educación negativa que conserva la inocencia natural, ahora un impulso interior empuja a EMILIO hacia los problemas Éticos y sociales. Tendrá que aprender de la experiencia ajena y cuando esto sea peligroso, se le mostrara a través de relatos históricos y fabulas. En la educación de la conciencia se evitaran los preceptos y corregir al alumno. Rousseau insiste en 4 ideas: primera. Se puede ser bueno sin saber nada de Dios. Seguidamente, el conocimiento de Dios excede la capacidad de los jóvenes, nada es más inútil que enseñarles el catecismo. Tercera, Los niños no necesitan creer en Dios para salvarse y por ultimo si se les habla de Dios antes de tiempo se formaran una idea falsa. 


Finalmente el autor comienza su pequeño tratado sobre la educación de la mujer explicando las diferencias de diversos tipos existentes entre el hombre y la mujer, que no son solo físicas sino de carácter y temperamento. Se tendrá en cuenta que deben ser fieles, modestas, reservadas y atentas. Entre los deberes de la mujer está el de cuidar las apariencias; el honor y la reputación no son para ellas menos indispensables que la castidad. La razón de la mujer es más práctica y más sometida a la autoridad y a la opinión de los demás, por lo tanto las ideas religiosas estén fuera del alcance en la educación de las niñas. Las mujeres tendrán la religión de la madre o del marido.

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